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¿Por qué poner una pantalla en mi farmacia es ver la vida con optimismo?

¿Por qué poner una pantalla en mi farmacia es ver la vida con optimismo?
25-11-2019

A nadie le gusta hacer cola. A nadie.
Ni en la panadería, ni en el dentista, ni mucho menos en un edificio de la administración para hacer papeleo, incluso diría que ni para el concierto del año. Hacer cola es aburrido, aunque se lleva mejor si huele a pan recién hecho o si te lleva al recinto donde verás en directo a tu artista favorito, para qué nos vamos a engañar. Pero, a veces, hacer cola es muy angustioso –volvamos al ejemplo del dentista e imaginemos esos ruidos que se oyen de fondo; ¿a que no tienes ganas de que llegue tu turno?
Hacer cola es tedioso y te hace perder lo más valioso que tienes:
tu tiempo.

Ahora bien, en casa nos enseñaron a ver el lado positivo de las cosas (al menos a intentarlo), así que hagamos el ejercicio de encontrar los puntos fuertes de esperar a ser atendido:

Imagina que estás haciendo cola en la farmacia, por ejemplo. Vienes a por un remedio para el resfriado, pero hay un par de clientes delante de ti. La señora que encabeza la cola ha salido de casa con ganas de hablar y se entretiene preguntándole al farmacéutico que la atiende. Y tú sigues ahí, haciendo cola. Sería maravilloso imaginar que durante esa espera conocerás al amor de tu vida, pero no estamos en una comedia romántica y tú tienes un resfriado de campeonato, así que sólo quieres ir a casa a tomarte una sopa caliente y taparte con una manta.

La cola se te hace eterna y te planteas si existirá algún remedio casero para tu problema; tal vez algunas hierbas naturales, una pócima hecha a base de agua y azúcar, unas gotitas de algo milagroso. Dicen que el limón lo cura todo, ¿será verdad? Es tan larga la espera que llegas a plantearte acudir a algún chamán para que elimine los virus de tu cuerpo con unas friegas mágicas o con un conjuro pronunciado con voz grave. Desde luego, el resfriado te está afectando, o quizá sea el aburrimiento.

Por suerte, en esta farmacia, hace poco instalaron una pantalla sobre el mostrador. Te entretienes mirándola; un vídeo con consejos de salud para personas mayores, una receta saludable y nutritiva, un recordatorio sobre la importancia de usar métodos anticonceptivos fiables o, mira tú por donde, una campaña para advertir de los timadores que pretenden hacer negocio con la salud ofreciendo remedios milagrosos que no están contrastados y que, de hecho, pueden ser perjudiciales para tu salud. Y entonces descartas la idea de acudir al chamán, por suerte.

¿Podríamos decir que esa pantalla te ha salvado la vida? No exageremos, aunque ha evitado que te estafen, no está mal. ¿Te has enamorado mientras hacías la cola? Tampoco, lo sentimos mucho. Pero, para cuando te das cuenta, ya es tu turno. La cola se te ha pasado enseguida, y además has aprendido algo gracias a esa pantalla.

___

Nosotros no podemos evitar que hagas cola, pero sí ayudarte a convertirla en algo positivo para tus clientes.

En el ejemplo ficcionado, la pantalla estaba sobre el mostrador, porque creemos que es la mejor ubicación para una pantalla de señalización digital. Pero también puedes poner un tótem en el escaparate para compartir la información con más personas –e invitarles a entrar en tu farmacia- o una pequeña tableta digital en los expositores para aportar información sobre tus productos o tus ofertas.

Como ves, una pantalla es un canal de comunicación directa con tus clientes que te permite ofrecerles información útil y complementaria, aconsejarles sobre su salud o difundir campañas para concienciar.

Si quieres transformar tu farmacia y adaptarla a la era digital, no dudes en contactarnos.

A nadie le gusta hacer cola. A nadie.
Pero, tal vez, exista una manera de hacerla más amena.
Solo hay que mirar el lado positivo, o mirar la pantalla.

Equipo PUBLIPANTALLASbcn